¿Quién canta la canción El soldado?

¿Quién es El Soldado, el trovador del rock argentino?

05/12/2020

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Si te preguntas quién canta la canción El Soldado, es posible que estés buscando información sobre el artista conocido simplemente como El Soldado. No se trata de una canción en particular, sino del nombre artístico de Rodolfo Luis González, un músico argentino oriundo de Mataderos, cuya trayectoria ha marcado el panorama del rock nacional desde la década de 1990.

El Soldado, o Cacho como le dicen sus amigos, es un nombre que encapsula su esencia de trovador moderno, un cancionista que se planta en las trincheras de la música y la poesía. Este apodo se consolidó rápidamente como una marca dentro de la cultura rock argentina a partir del lanzamiento de su álbum debut, Tren de fugitivos en 1997. Este disco, que circuló en diversos formatos y fue ampliamente difundido, generó un gran impacto en el público, convirtiéndose en la banda sonora de muchas historias de amor e incluso, como relata el propio artista con ironía, motivo de disputas en divorcios.

¿Quién canta la canción El soldado?
Rodolfo Luis González nació en Mataderos, pero quizás no sea de ninguna parte. Su historia no la marca su partida de nacimiento, tampoco su domicilio legal, ni siquiera su nombre: todo parece definido por sus canciones, publicadas cada una de ellas bajo el apodo de El Soldado, a secas.
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Un hombre de los 90 con espíritu nómade

Rodolfo Luis González se identifica generacionalmente como un “hombre de los 90”, una época en la que el ambiente cultural de Buenos Aires, especialmente en barrios como Almagro y Palermo, era un hervidero de creatividad. En aquellos años, era común cruzarse en bares y salas no solo con músicos, sino también con cineastas y pintores, creando un caldo de cultivo artístico muy particular. El Soldado recuerda que Palermo en ese entonces era muy diferente al “shopping a cielo abierto” que es hoy, destacando su preferencia por las periferias y su espíritu nómade.

Esta condición de nómade no es solo geográfica, sino también vital. El Soldado se define como alguien sin un punto fijo, una característica que él mismo interpreta como libertad o, quizás, como algo poco maduro, dejando la reflexión sobre esta última interpretación a los psicólogos. Esta filosofía nómade se refleja en su vida y en su música, siempre en movimiento, explorando nuevos territorios y experiencias.

Viajes y experiencias que inspiran la música

Los viajes han sido una constante en la vida de El Soldado, marcando profundamente su perspectiva y su obra. Un viaje significativo fue el que realizó por Europa y Asia a fines del siglo pasado, una experiencia que, según sus palabras, le “abrió la cabeza” y lo expuso a vivencias inéditas. Su fascinación por Asia tiene raíces en su infancia, ya que asistió a la escuela Reino de Tailandia, donde se familiarizó con la cultura tailandesa, llegando incluso a cantar el himno a la reina Sirikit.

Este viaje de cuatro meses, que lo llevó a recorrer el sudeste asiático y diversas ciudades europeas, influyó directamente en su siguiente disco, De cardo y clavel. En particular, recuerda la ciudad de Praga, con su atmósfera subterránea y sus bares donde descubrió por primera vez a un músico haciendo de DJ, una mixtura que le resultó novedosa y que intentó plasmar en algunas canciones de ese álbum. De cardo y clavel se concibió como un disco dividido en dos partes, un juego musical que, según el artista, no ha vuelto a repetir, prefiriendo dejar ese terreno a quienes se dedican a ello con mayor asiduidad.

Villa Gesell y la cuarentena: un nuevo escenario creativo

El año 2020 se presentaba para El Soldado como un año de intensa actividad, con una agenda de presentaciones que incluía una gira por Córdoba y Entre Ríos en marzo. Sin embargo, la pandemia y el inicio de la cuarentena obligaron a suspender sus planes y regresar a Buenos Aires. En ese contexto, surgió la idea de refugiarse en una casa en Villa Gesell, inicialmente con la intención de descansar y trabajar en nuevas canciones.

Lo que comenzó como un retiro temporal se extendió con la cuarentena, convirtiéndose en un período de introspección y redescubrimiento personal y artístico. En Villa Gesell, a pocos metros del mar, El Soldado encontró un espacio para la soledad y la reflexión, una experiencia que valoró especialmente en esta etapa de su vida. La rutina en Gesell incluyó largas caminatas diarias, explorando la ciudad y buscando lugares para abastecerse, actividades que se convirtieron en una forma de despejar la mente y elucubrar historias.

Paradójicamente, la búsqueda de soledad en Villa Gesell lo llevó a conectarse de nuevas maneras con su público a través de las redes sociales. Ante la imposibilidad de realizar shows en vivo, El Soldado encontró en el streaming y las conversaciones online una forma de mantener viva la música y el contacto con sus seguidores.

“Reviso… y te cuento” y “Que quede entre nosotros”: la conexión virtual con el público

De esta necesidad de conexión surgieron dos formatos virtuales que rápidamente ganaron popularidad entre sus seguidores: los shows vía streaming “Reviso… y te cuento” en Facebook y las conversaciones en vivo “Que quede entre nosotros” en Instagram.

“Reviso… y te cuento” se convirtió en una cita dominical imperdible para sus fans. En cada emisión, El Soldado repasa uno de sus discos, comentando las canciones, compartiendo anécdotas sobre la composición y grabación, e interactuando con el público. Este ciclo le permitió redescubrir canciones que hacía tiempo no tocaba, readaptándolas para formato acústico y reconectándose con su propio repertorio.

Por otro lado, “Que quede entre nosotros” en Instagram se transformó en un espacio de diálogo con diversas personalidades del ámbito musical y cultural, desde ex integrantes de Los Redondos como Willy Crook, Sergio Dawi y Semilla Bucciarelli, hasta figuras como el artista Rocambole, Javier Martínez de Manal, el periodista Claudio Kleiman y el editor discográfico Chuchu Fasanelli. Estas conversaciones, guiadas por la curiosidad y el interés por el contenido de sus invitados, se convirtieron en un ejercicio para mantener activo el pensamiento y la palabra.

Redescubrirse a través de la música

Tanto los shows online como las conversaciones virtuales representaron para El Soldado un proceso de auto-encuentro y reflexión. En particular, el ciclo “Reviso… y te cuento” le permitió amigarse consigo mismo y con su obra. Escucharse nuevamente, después de años, le reveló la calidad de sus canciones y la capacidad de conectar con el público. El Soldado reconoce que este redescubrimiento fue uno de los aspectos más significativos de esta etapa, comprendiendo que, en definitiva, el arte es un camino hacia el interior, un encuentro con uno mismo.

En conclusión, El Soldado no es el título de una canción específica, sino el nombre artístico de Rodolfo Luis González, un músico argentino con una trayectoria rica y diversa, marcada por la búsqueda constante, la introspección y la conexión con su público. Desde sus inicios en los 90 hasta sus innovadoras propuestas virtuales durante la pandemia, El Soldado continúa siendo una figura relevante y entrañable del rock argentino.

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