05/01/2025
Los andadores, tanto para bebés como para adultos, son dispositivos que han generado mucha conversación y opiniones divididas. Mientras algunos padres ven en los andadores infantiles una herramienta útil para fomentar la movilidad temprana de sus hijos, los expertos en desarrollo infantil y fisioterapia advierten sobre sus riesgos y desventajas. Por otro lado, los andadores para adultos se presentan como una ayuda técnica valiosa para mejorar la calidad de vida de personas con movilidad reducida. En este artículo, exploraremos a fondo el mundo de los andadores, analizando sus diferentes tipos, beneficios, riesgos y recomendaciones, para que puedas tomar decisiones informadas sobre su uso.

Andadores para Bebés: ¿Amigos o Enemigos del Desarrollo?
Es común escuchar a algunos padres defender el uso de andadores para bebés, también conocidos como "tacatacas", argumentando que estos dispositivos les brindan mayor independencia y aceleran el proceso de aprendizaje para caminar. Sin embargo, esta creencia está lejos de ser respaldada por la evidencia científica y las recomendaciones de los profesionales de la salud infantil.
¿Por qué no se recomiendan los andadores para bebés?
Desde la fisioterapia infantil, se desaconseja rotundamente el uso de andadores para bebés. La razón principal reside en que estos dispositivos interfieren con el desarrollo motor natural del niño. Un bebé necesita pasar por diferentes etapas de desarrollo a su propio ritmo, como gatear, ponerse de pie y caminar, para fortalecer músculos y desarrollar habilidades esenciales.
El uso del andador puede generar los siguientes problemas:
- Forzar articulaciones no preparadas: El bebé es colocado en una posición vertical para la cual sus articulaciones aún no están listas para soportar peso, lo que puede generar estrés y posibles lesiones.
- Obstaculizar la fase de gateo: El gateo es una etapa crucial para el desarrollo psicomotor del bebé. Fomenta la coordinación, el equilibrio, la visión y la propiocepción, habilidades que se ven limitadas al usar un andador.
- Posición incorrecta de las piernas: Los andadores pueden favorecer una postura inadecuada de las piernas, afectando el desarrollo normal de la marcha.
- Mala coordinación: Al no ver sus piernas mientras se mueve en el andador, el bebé no desarrolla una correcta coordinación visomotora.
- Falta de trabajo del equilibrio: El andador proporciona una falsa sensación de equilibrio, impidiendo que el bebé desarrolle su propio sistema de equilibrio de forma natural.
- Baja propiocepción: La propiocepción, o conciencia del cuerpo en el espacio, se ve disminuida, ya que el bebé no experimenta el movimiento y el esfuerzo necesarios para desplazarse por sí mismo.
¿Son seguros los andadores para bebés? Peligros y Accidentes
Contrario a la creencia popular, los andadores para bebés no son seguros y, de hecho, son una de las principales causas de accidentes domésticos en niños pequeños. En países como Canadá, su uso está incluso prohibido debido a los numerosos riesgos que implican.
Los principales peligros de los andadores infantiles son:
- Caídas: Los andadores pueden volcarse fácilmente, especialmente en superficies irregulares o al chocar con objetos. También permiten que los bebés alcancen zonas elevadas, como escaleras, incrementando el riesgo de caídas graves.
- Quemaduras: La movilidad que proporciona el andador permite a los bebés acceder a fuentes de calor peligrosas, como hornos, estufas o radiadores, provocando quemaduras graves.
- Acceso a objetos peligrosos: Los bebés en andador pueden alcanzar objetos peligrosos como productos de limpieza, medicamentos o enchufes, incrementando el riesgo de intoxicaciones o electrocuciones.
- Falsa sensación de seguridad: Los andadores dan una falsa sensación de seguridad a los padres, quienes pueden descuidar la vigilancia del bebé, aumentando el riesgo de accidentes.
- Velocidad: Los bebés en andador pueden alcanzar velocidades sorprendentes para su edad (hasta 3.6 km/h), lo que dificulta el control y aumenta la gravedad de los posibles accidentes.
¿Cuál es la recomendación sobre los andadores para bebés?
La recomendación de los fisioterapeutas y expertos en desarrollo infantil es clara: NO USAR andadores para bebés de ningún tipo. Es fundamental permitir que el bebé se desarrolle a su propio ritmo, explorando el entorno y fortaleciendo sus músculos de forma natural.
El desarrollo motor del bebé es un proceso gradual. A medida que su cerebro madura, sus músculos se fortalecen para realizar las tareas que el cerebro demanda. Este fortalecimiento muscular se logra a través de la repetición de movimientos y la exploración activa.
Al colocar al bebé en un andador, se le obliga a adoptar una postura y realizar movimientos para los que aún no está preparado, lo que puede generar patrones motores inadecuados y dañar sus articulaciones. Es esencial permitir el libre movimiento del bebé para que desarrolle sus destrezas motoras y cognitivas de forma óptima.

El objetivo final del desarrollo motor infantil es lograr una marcha segura e independiente, lo cual se alcanza generalmente entre los 12 y los 18 meses de edad. Cada bebé es único y seguirá su propio ritmo de desarrollo, por lo que no es necesario, ni recomendable, acelerar este proceso con ayudas externas como los andadores.
¿Cuándo se pueden usar los correpasillos?
Una alternativa a los andadores, y que sí puede ser beneficiosa, son los correpasillos. A diferencia de los andadores tradicionales, los correpasillos se utilizan cuando el bebé ya es capaz de ponerse de pie por sí solo y comienza a dar sus primeros pasos agarrándose a los muebles.
Con el correpasillos, el bebé ya está trabajando el patrón de la marcha de forma natural. Para empujar el correpasillos, necesita mantenerse de pie, mantener el equilibrio y coordinar sus pasos. El correpasillos le proporciona apoyo y confianza, permitiéndole fortalecer sus músculos de manera natural y tener la libertad de soltarlo si siente alguna inseguridad, algo que no ocurre con el andador tradicional.
Por lo tanto, el uso de correpasillos puede ser adecuado como herramienta de apoyo en la etapa inicial de la marcha, pero siempre bajo supervisión y sin forzar al bebé a utilizarlo si no está preparado.
Andadores para Adultos: Ayuda para la Movilidad y la Autonomía
Los andadores para adultos, también conocidos como caminadores o deambuladores, son ayudas técnicas diseñadas para facilitar la marcha a personas con movilidad reducida, ya sea de forma temporal o crónica. Estos dispositivos proporcionan mayor estabilidad y apoyo que las muletas o bastones, mejorando el equilibrio y la seguridad al caminar.
¿Qué función tiene un andador para adultos?
El andador para adultos permite a las personas con dificultades para caminar desplazarse de forma autónoma e independiente, sin depender de la ayuda de terceros. Se convierte en un aliado fundamental para personas con problemas de movilidad, permitiéndoles mantener su independencia y calidad de vida.
Un andador típico consiste en una estructura metálica, generalmente de aluminio o acero, con tacos antideslizantes en la base y empuñaduras para sujetarse. La altura del andador suele ser regulable para adaptarse a la estatura de cada usuario. Algunos modelos, llamados rollators, incorporan ruedas para facilitar el movimiento.

En resumen, los andadores para adultos ayudan a recuperar la independencia en la marcha, ofreciendo mayor apoyo y estabilidad que un bastón, y en muchos casos, son indispensables para la autonomía personal.
¿Para quiénes están indicados los andadores para adultos?
Los andadores para adultos están indicados principalmente para personas que presentan dificultades para desplazarse solas debido a:
- Falta de equilibrio.
- Debilidad muscular.
- Recuperación post-operatoria.
- Lesiones o traumatismos (rotura de cadera, esguinces, etc.).
- Enfermedades neurológicas o degenerativas.
Es importante consultar con el médico de cabecera o un fisioterapeuta para determinar si un andador es adecuado y qué tipo de andador es el más recomendado para cada caso particular.
Tipos de andadores para adultos
Existen diferentes tipos de andadores para adultos, que se pueden clasificar en tres categorías principales:
- Caminadores Simples: Son andadores básicos sin ruedas, con cuatro patas que terminan en tacos antideslizantes. Proporcionan gran estabilidad y soporte, pero requieren levantar el andador para avanzar. Son ideales para personas con gran falta de equilibrio que necesitan un apoyo firme.
- Andadores con Ruedas Delanteras: Estos andadores tienen dos ruedas delanteras y tacos fijos en las patas traseras. Facilitan el movimiento y el arrastre, siendo más cómodos para interiores. Ofrecen un equilibrio entre estabilidad y maniobrabilidad.
- Rollators (Andadores con Ruedas y Frenos): Los rollators son andadores con tres o cuatro ruedas, dirección y frenos en las ruedas traseras. Son los más manejables y versátiles, ideales tanto para interiores como exteriores. Algunos modelos incluyen asiento para descansar y accesorios como cestas o bandejas. Requieren mayor habilidad para maniobrar y usar los frenos.
La elección del tipo de andador dependerá de las necesidades específicas de cada persona, su nivel de movilidad, entorno de uso y preferencias personales.
Andadores de Bebé vs. Andadores de Adulto: Diferencias Clave
Es crucial distinguir entre los andadores para bebés (tacatacas) y los andadores para adultos, ya que, aunque comparten el nombre, sus propósitos, diseños y recomendaciones de uso son completamente diferentes.
Andadores de Bebé (Tacatacas):
- Diseñados para bebés que aún no caminan de forma independiente.
- Estructura con asiento y ruedas que permite al bebé moverse impulsándose con los pies.
- NO RECOMENDADOS por expertos debido a riesgos para el desarrollo motor y la seguridad.
Andadores de Adulto (Caminadores):
- Diseñados como ayuda técnica para personas con movilidad reducida.
- Estructuras de apoyo con patas y empuñaduras para facilitar la marcha y el equilibrio.
- RECOMENDADOS bajo supervisión médica y para personas que realmente los necesitan para mejorar su movilidad y autonomía.
Preguntas Frecuentes sobre Andadores
¿Son seguros los andadores para bebés?
No. Los andadores para bebés son considerados peligrosos y no se recomiendan debido a los riesgos de accidentes y a su impacto negativo en el desarrollo motor del bebé.
¿Son seguros los correpasillos para bebés?
Los correpasillos, utilizados cuando el bebé ya se pone de pie, son más seguros que los andadores tradicionales y pueden ser una herramienta útil para fomentar la marcha, siempre bajo supervisión y sin forzar al bebé.

¿A qué edad pueden usar andador los bebés?
No se recomienda el uso de andadores para bebés en ninguna edad. Es preferible permitir que el bebé desarrolle sus habilidades motoras de forma natural.
¿Cuándo pueden usar correpasillos los bebés?
Los correpasillos se pueden utilizar cuando el bebé es capaz de ponerse de pie por sí solo y comienza a dar pasos agarrándose a los muebles, generalmente alrededor de los 9-12 meses.
¿Qué tipos de andadores para adultos existen?
Los principales tipos de andadores para adultos son: caminadores simples, andadores con ruedas delanteras y rollators (andadores con ruedas y frenos).
¿Cuáles son los beneficios de los andadores para adultos?
Los andadores para adultos ofrecen beneficios como mayor estabilidad, seguridad y autonomía al caminar para personas con movilidad reducida, mejorando su calidad de vida e independencia.
Conclusión
En resumen, es fundamental distinguir entre los andadores para bebés y los andadores para adultos. Los andadores para bebés (tacatacas) no son recomendables debido a sus riesgos para la seguridad y el desarrollo infantil. Es preferible fomentar el desarrollo motor natural del bebé y, en su caso, utilizar correpasillos como herramienta de apoyo en la etapa inicial de la marcha.
Por otro lado, los andadores para adultos son ayudas técnicas valiosas para mejorar la movilidad, la seguridad y la autonomía de personas con dificultades para caminar, contribuyendo significativamente a su calidad de vida. La elección del tipo de andador adecuado para adultos debe realizarse de forma individualizada, considerando las necesidades y características de cada persona.
