30/01/2024
La frase “Moriré en Buenos Aires, será de madrugada, que es la hora en que mueren los que saben morir” resuena con melancolía y certeza. Estos versos, cargados de una profunda reflexión sobre la vida y el destino, pertenecen a la canción Balada para mi muerte. Pero, ¿quién fue el autor de esta conmovedora balada y de tantos otros tangos que marcaron una época? El creador de estas palabras no es otro que Horacio Ferrer, un poeta, letrista y figura fundamental del tango contemporáneo.

Nacido en Montevideo, Uruguay, pero profundamente arraigado a Buenos Aires, Ferrer fue mucho más que un escritor de letras de tango. Fue un cronista poético de la ciudad, un observador sensible de sus rincones y sus personajes, y un renovador del lenguaje tanguero. Aunque uruguayo de nacimiento, su conexión con Buenos Aires fue temprana y visceral, ya que su madre era argentina. Desde niño, visitó la capital argentina, impregnándose de su atmósfera y su cultura, especialmente del tango.
Ferrer se codeó con los grandes del tango, forjando amistades y colaboraciones que dejaron una huella imborrable en la historia del género. Entre ellos, destacan dos figuras colosales: Astor Piazzolla y Aníbal Troilo. Con Piazzolla, Ferrer estableció una sociedad artística desde 1967 que revolucionaría el tango. Juntos crearon obras maestras que trascendieron las fronteras del género y conquistaron el mundo.
La dupla Piazzolla-Ferrer: Una revolución en el tango
La colaboración entre Astor Piazzolla y Horacio Ferrer fue explosiva y transformadora. Piazzolla, con su bandoneón y su visión vanguardista, ya estaba sacudiendo los cimientos del tango tradicional. La llegada de Ferrer a su universo musical fue el complemento perfecto. Las letras de Ferrer, surrealistas, poéticas y profundamente porteñas, encajaron a la perfección con la música innovadora de Piazzolla. Juntos, crearon un nuevo sonido, un nuevo lenguaje para el tango, que generó controversia en sus inicios pero que, con el tiempo, se consolidó como una de las expresiones más genuinas y emocionantes de la música rioplatense.
De esta fructífera unión nacieron tangos inolvidables como Balada para un loco, Chiquilín de Bachín, Los pájaros perdidos, La última grela y El gordo triste, este último dedicado a la memoria de Aníbal Troilo. Estas canciones no solo se convirtieron en clásicos del tango, sino que también marcaron un antes y un después en la forma de entender y sentir este género musical.
Una de las obras cumbres de la dupla Piazzolla-Ferrer fue la operita María de Buenos Aires. Concebida como una versión criolla de West Side Story, esta obra se estrenó en Buenos Aires en 1968 y desde entonces ha sido representada en los teatros líricos más importantes del mundo, convirtiéndose en la obra argentina más representada internacionalmente. En el estreno, el propio Ferrer asumió el papel de El Duende, recitando pasajes de la obra, mientras que el rol protagónico femenino fue interpretado por Amelita Baltar, entonces pareja de Piazzolla.
Más allá de Piazzolla: El legado de Ferrer
Si bien su asociación con Astor Piazzolla es la más conocida y celebrada, Horacio Ferrer también colaboró con otros grandes músicos del tango. Con Raúl Garello, otro destacado bandoneonista, compuso varios temas que enriquecieron su repertorio. Y junto al pianista Horacio Salgán, creó el monumental Oratorio Carlos Gardel, un homenaje a la máxima figura del tango.
Ferrer no solo fue un letrista prolífico, con más de doscientos temas en su haber, sino también un estudioso y divulgador del tango. Escribió libros de poesía y una monumental historia del tango, una obra de referencia indispensable para comprender la evolución y la riqueza de este género. Además, fue el fundador y presidente de la Academia Nacional del Tango, una institución dedicada a la preservación y promoción del tango como patrimonio cultural.
El reconocimiento a su trayectoria fue constante y merecido. La ciudad de Buenos Aires, que tanto amó y cantó, le rindió homenaje nombrando una de sus esquinas más emblemáticas, la intersección de las avenidas Callao y Santa Fe, como la Esquina de Horacio Ferrer. Un lugar que evoca los escenarios urbanos que inspiraron sus letras y que resuena con la magia de sus versos.

Balada para mi muerte: Un presagio poético
En Balada para mi muerte, Horacio Ferrer escribió: “Moriré en Buenos Aires, será de madrugada / que es la hora en que mueren los que saben morir / flotará en mi silencio la mufa perfumada / de aquél verso que nunca yo te supe decir”. Estos versos, escritos mucho antes de su fallecimiento, parecen un presagio poético de su propia partida. Curiosamente, Ferrer falleció en Buenos Aires, en diciembre de 2014, confirmando, de alguna manera, la profecía de su balada.
Ferrer vivió durante casi cuarenta años en el hotel Alvear, un símbolo de la elegancia y el lujo de Buenos Aires, ubicado en el barrio de Recoleta. Su estilo de vida bohemio y su vestimenta impecable, siempre con una flor en el ojal y un pañuelo o pajarita, lo convirtieron en un personaje icónico de la ciudad. Se decía que era uno de los últimos bohemios de Buenos Aires, un hombre que vivía la noche y que se levantaba tarde, dedicándose a escribir o leer según le dictara la inspiración. Los derechos de autor de sus canciones le permitieron mantener un estilo de vida singular y dedicar su tiempo a la creación y a la pasión por el tango.
Horacio Ferrer falleció a los 81 años, dejando un legado imborrable en la cultura argentina y en el mundo del tango. Su poesía, su sensibilidad y su profunda conexión con Buenos Aires lo convirtieron en una figura esencial para comprender la evolución del tango y su vigencia en el siglo XXI. Balada para mi muerte, y toda su obra, seguirán resonando como un testimonio de su talento y de su amor por la ciudad que lo adoptó y que él supo cantar como nadie.
Tabla de obras mencionadas de Piazzolla y Ferrer
| Título |
|---|
| Balada para un loco |
| Chiquilín de Bachín |
| Los pájaros perdidos |
| La última grela |
| El gordo triste |
| María de Buenos Aires |
Preguntas Frecuentes
¿Quién escribió Balada para mi muerte?
Horacio Ferrer escribió la letra de Balada para mi muerte. La música fue compuesta por un colaborador no mencionado en el texto proporcionado, pero la letra es inconfundiblemente de Ferrer.
¿Quién fue Horacio Ferrer?
Horacio Ferrer fue un poeta, letrista, autor y figura clave del tango contemporáneo. Nacido en Montevideo, pero radicado en Buenos Aires, fue famoso por su colaboración con Astor Piazzolla y por sus letras innovadoras y poéticas que renovaron el lenguaje del tango.
¿Cuáles son algunas canciones famosas de Piazzolla y Ferrer?
Algunas de las canciones más famosas de la dupla Piazzolla-Ferrer incluyen Balada para un loco, Chiquilín de Bachín, Los pájaros perdidos, La última grela y María de Buenos Aires.
¿Qué es María de Buenos Aires?
María de Buenos Aires es una operita, como la denominaron sus creadores, compuesta por Astor Piazzolla con libreto de Horacio Ferrer. Es una obra emblemática de la colaboración entre ambos y una de las obras argentinas más representadas en el mundo.
