23/04/2017
Alexander Scriabin, un nombre que resuena con misticismo, innovación y una profunda exploración de la emoción humana a través del piano. Entre sus composiciones más importantes y reveladoras se encuentran sus sonatas para piano, un conjunto de obras que nos permiten seguir la evolución de su estilo musical, desde sus raíces románticas hasta su lenguaje armónico único y visionario. Pero, ¿cuántas sonatas compuso realmente Scriabin? La respuesta, aunque aparentemente sencilla, nos invita a un viaje a través de su vida y su producción musical.

Las Primeras Exploraciones Sonorísticas: Sonatas Póstumas y la Sonata No. 1
Antes de alcanzar la madurez de su estilo, Scriabin realizó sus primeros intentos en la forma sonata, dejando tras de sí dos obras que fueron publicadas póstumamente, revelando sus tempranas inquietudes compositivas. La Sonata-Fantasía en sol sostenido menor, compuesta en 1886, nos presenta a un Scriabin joven, de tan solo 14 años, explorando un lenguaje romántico y dedicando esta pieza a su amor de juventud, Natalya Sekerina. Aunque publicada mucho después, en 1940, esta sonata en un solo movimiento es un valioso testimonio de sus inicios.
La Sonata en mi bemol menor, compuesta entre 1887 y 1889, es una obra más ambiciosa y extensa. En ella, Scriabin se adentra en territorios más complejos, aunque lamentablemente, el segundo movimiento quedó incompleto debido a la pérdida de una página del manuscrito. Esta circunstancia deja a los intérpretes la libertad de completar este movimiento Andantino, que conecta con el Presto final. El primer movimiento, Allegro apassionato, ya muestra la pasión y el dramatismo que caracterizarían muchas de sus obras.
La Sonata No. 1 en fa menor, op. 6, escrita entre 1891 y 1892, marca la primera sonata publicada en vida de Scriabin. Esta obra en cuatro movimientos, con una duración aproximada de veinte minutos, se construye de manera cíclica, utilizando un tema principal que se transforma y reaparece a lo largo de la obra. La influencia de Chopin es innegable en esta sonata brillante y heroica, que nos presenta movimientos contrastantes como el enérgico Allegro con fuoco, el melancólico Andante, el virtuoso Presto y el sombrío Funeral.
La Sonata-Fantasía y la Evolución del Estilo (Sonatas 2-4)
Con la Sonata No. 2 en sol sostenido menor, op. 19, apodada "Sonata-Fantasía", escrita en 1897, Scriabin comienza a alejarse de las formas clásicas y a explorar un lenguaje más personal. Esta sonata en dos movimientos, que se interpretan sin interrupción, evoca, según algunos, paisajes marinos. El primer movimiento Andante podría sugerir el movimiento suave del mar, mientras que el Finale: presto podría representar una tempestad. Su duración es de poco más de diez minutos.
La Sonata No. 3 en fa sostenido menor, op. 23, compuesta entre 1897 y 1898, regresa a la estructura de cuatro movimientos, pero ya anticipa la evolución estilística de Scriabin. En esta obra, de poco más de veinte minutos de duración, se percibe un estilo más tenso y contrastado, con pasajes líricos que emergen en medio de la agitación rítmica. Se considera que esta sonata marca el final del período romántico del compositor. Sus movimientos, Dramático, Alegretto, Andante y Presto con fuoco, reflejan esta intensidad emocional.
Entre la tercera y la cuarta sonata, encontramos la Fantasía en si menor, op. 28 (1900). Aunque titulada como fantasía, su forma sonata-allegro es bastante clara, y sirve como puente hacia la siguiente etapa compositiva de Scriabin. Escrita durante un período menos productivo, esta obra demuestra la continua exploración formal del compositor.
La Sonata No. 4 en fa sostenido mayor, op. 30, escrita en 1903 y en dos movimientos, representa un período de transición en la obra de Scriabin, marcado por su creciente interés en la filosofía. Con una duración breve de unos siete minutos, Scriabin describió esta sonata como "El vuelo del hombre hacia las estrellas, símbolo de la felicidad". Es una obra de carácter alegre y luminoso, alejada de la angustia y la oscuridad. Sus movimientos son Andante y Prestissimo volando.
Hacia el Misticismo y la Ruptura Tonal (Sonatas 5-10)
A partir de la Sonata No. 5 en fa sostenido mayor, op. 53 (1907), compuesta poco después de su famoso Poema del Éxtasis, Scriabin rompe definitivamente con la forma sonata clásica. Esta obra en un solo movimiento, de unos diez minutos de duración, se adentra en el terreno de la atonalidad, aunque sin llegar a abandonarla por completo. Se centra en la exploración de armonías, colores y ritmos, con cambios cromáticos y un frenesí característicos del compositor.
Las últimas cinco sonatas, numeradas del 6 al 10, representan la cima del estilo místico y visionario de Scriabin. La Sonata No. 6, op. 62, y la Sonata No. 7, op. 64, apodada "Misa blanca", fueron escritas entre 1911 y 1912, ambas en un solo movimiento y con una duración aproximada de diez minutos. La Sonata No. 6 se centra en el mundo de los sueños, con una sucesión de imágenes mágicas, horripilantes y triunfales. La "Misa blanca", por su parte, se acerca a la mística buscada por Scriabin, brotando de la oscuridad hacia la luz y armonías cada vez más disonantes.
La Sonata No. 8, op. 66, comenzada en 1912 y completada en 1913, también en un solo movimiento y de unos diez minutos de duración, se encuentra estilísticamente cercana a la quinta sonata, pero con un lenguaje más refinado. Contiene ideas que anticipan las sonatas 6 y 7.
La Sonata No. 9, op. 68, apodada "Misa negra", y la Sonata No. 10, op. 70, fueron completadas en el verano de 1913, junto con la octava sonata. Ambas son en un solo movimiento y duran alrededor de diez minutos. La "Misa negra" representa una pesadilla musical, con un motivo "satánico" que domina la atmósfera. En contraste, la décima sonata, de una claridad "cegadora", es un homenaje a la naturaleza.
En Conclusión: El Legado Sonatístico de Scriabin
En total, Alexander Scriabin compuso diez sonatas numeradas que representan su legado principal en este género, además de dos sonatas póstumas que ofrecen una valiosa perspectiva de sus inicios. Si incluimos la Sonata-Fantasía op. 19, la Fantasía op. 28 (con forma de sonata) y la Sonata-Fantasía póstuma, podríamos considerar hasta quince obras con elementos de sonata en su producción. Sin embargo, al hablar de las sonatas de Scriabin, generalmente nos referimos a las diez sonatas numeradas, que abarcan desde su periodo romántico inicial hasta su etapa mística y atonal más radical. Estas obras, interpretadas por pianistas de renombre como Vladimir Ashkenazy, Ruth Laredo, Roberto Szidon, Marc-André Hamelin y John Ogdon, entre muchos otros, continúan fascinando a oyentes y músicos por su intensidad emocional, su innovación armónica y su profundo misticismo.
Preguntas Frecuentes
¿Cuántas sonatas para piano compuso Alexander Scriabin?
Formalmente, Alexander Scriabin compuso diez sonatas para piano numeradas, que abarcan desde la Sonata No. 1 hasta la Sonata No. 10. Además, existen dos sonatas póstumas y la Fantasía Op. 28 que también están relacionadas con la forma sonata.
¿Cuáles son las sonatas más famosas de Scriabin?
Algunas de las sonatas más famosas de Scriabin incluyen la Sonata No. 2 "Sonata-Fantasía", la Sonata No. 5, la Sonata No. 7 "Misa Blanca" y la Sonata No. 9 "Misa Negra". Sin embargo, todas sus sonatas son obras maestras que merecen ser descubiertas.
¿Qué caracteriza el estilo de las sonatas de Scriabin?
Las sonatas de Scriabin evolucionan desde un estilo romántico influenciado por Chopin en sus primeras obras, hasta un lenguaje armónico único y cada vez más atonal y místico en sus últimas sonatas. Se caracterizan por su intensidad emocional, su cromatismo, sus armonías disonantes y su búsqueda de la expresión espiritual a través de la música.
